CUANDO Hollywood se fue a la Guerra (Directores)

El papel de directores como Ford, Capra, Stevens, Wyler y Houston condicionó la implicación de EE UU en el conflicto de 1940

Detrás de las cámaras de cine y televisión han habido muchos veteranos de guerra, algunos con amplia experiencia en combate, los cuales han sido capaces de plasmar en la pantalla la ferocidad de la guerra, aunque en muchos casos el fin de la película haya sido meramente comercial o propagandístico.

El 7 de diciembre de 1941 fue una fecha decisiva en la historia de Estados Unidos. El ataque de las tropas japonesas a la base de Pearl Harbour motivó la entrada de America en la Segunda Guerra Mundial, pero también concienció a algunos directores de cine, que se alistaron para grabar el conflicto. John Ford, John Huston, Frank Capra,William Wyler, etc,etc. Hollywood se dio cuenta muy pronto de que tenía una increíble herramienta para generar un cambio a través de las filmaciones de estos directores de Hollywood. El cine en su estado más puro podía estar al servicio de la propaganda. Hitler y su ministro Joseph Goebbels entendieron el poder que tenía el cine para que los americanos pensaran y se concienciaran del peligro de Hitler. También Leni Riefenstahl, directora al servicio del régimen nazi, que con «El triunfo de la voluntad» demostró el poder de las imágenes. John Ford es quien forma una sección en el ejército para rodar documentales, porque cuando ve el ataque de Pearl Harbor considera como un deber patriótico ir a contar lo que está pasando. Con estos grandes directores alistados, la gente empezó a creer en la necesidad de que EE.UU, entrase en el conflicto. Verlos de uniforme enardeció la moral del país, que convencido de la contienda, creyó a pies juntillas lo que Ford rodó en la serie «Por qué luchamos». Pero también la película «Mrs. Miniver», de William Wyler, cuyo monólogo final es una proclama que justifica la presencia del nuevo continente en la Segunda guerra mundial. El general Marshall, cuando llamó a Capra, sabía perfectamente lo que hacía. A todos les hizo oficiales del ejército para que no tuvieran problemas dentro de las filas, y además con rangos elevados, para que el ejército les respetara. Sin ellos habríamos visto otra guerra.

Directores, Actores y Actrices de Hollywood como John Ford, Frank Capra, John Husto,William Wiler, James Steward, John Wayne, Robert Mitchum y muchos mas, contribuyeron en la II Guerra Mundial a través de sus cámaras filmando todo el horror y de sus actuaciones en películas belicas para concienciar al estadounidense contra el peligro de Hitler y los nazis.

De todos los que dedicaron su tiempo a intentar demostrar al público que América también estaba amenazada por los nazis y convencer a los estadounidenses de que aquello era una causa noble, el caso más curioso es el de Frank Capra. En un viaje a Roma en 1935, alabó a Mussolini (decían que el realizador tenía una foto del caudillo italiano en la mesita de noche. Mussolini, gran admirador de Capra, le ofreció un millón de dólares si rodaba su biografía. Afortunadamente, Harry Cohn, el presidente de Columbia le quitó la idea de la cabeza “Soy judío, ese tipo está aliado con Hitler”. Sin embargo, Capra cambió cuando conoció a Franklin D. Roosevelt, el presidente de los Estados Unidos al que detestaba. La claridad y cercanía de ideas de éste, junto al hecho de que los alemanes en Europa empezaban a ser preocupantes, convenciendo al director que había que hacer algo y rápido. Pero si algo está claro es que Why we fight [la serie de documentales propagandísticos impulsada por Capra] fue un instrumento imprescindible para acabar con cualquier duda que la sociedad del país pudiera tener contra la entrada de EE UU en la guerra”.

Wyler, director de clásicos como Ben-Hur, se implicó en el conflicto de una forma mucho más humana, seguramente a causa de la cantidad de amigos que tenía en Reino Unido o la propia Alemania. Su retrato de los soldados tripulantes del bombardero Memphis Belle. Su metraje de la invasión de Italia son algunas de las piezas más conocidas del género bélico. “Se tomaba muy en serio su trabajo y la prueba de ello es que se negó a rodar un documental sobre los soldados de color porque el Alto Mando querría dulcificarlo y eso no entraba en sus planes”. El efecto de la guerra en Wyler se solidificó en su preciosa película “Los mejores años de nuestras vidas”, drama sobre el retorno a casa de los soldados que vivía de los recuerdos del propio director.

Ford el mítico director de grandes películas fue el primero en reclamar el apoyo del mundo del espectáculo, para convertirse en la voz de la razón cuando algunos en los grandes estudios hollywoodienses insistían en que la II Guerra Mundial era tan solo un conflicto interno europeo. Muchos de ellos se alistaron en el ejército, “Ford se alisto en la Marina, fue el primero en introducir metraje real de combate en una película [La batalla de Midway, en 1942] y el que más y mejor entendió la importancia de su trabajo para concienciar al público estadounidense de lo que estaba pasando.

 

Houston fue probablemente el más arrojado de todos ellos, porque para él la cámara era como un escudo, creyendo que de algún modo le protegía”, pero el más relevante fue Stevens: “Volvió a casa, montó y editó lo que había rodado en Dachau y lo envío a los fiscales de Nuremberg: eso fue decisivo para que en aquellos juicios los criminales fueran condenados y una de las pocas veces en los que los nazis apartaron los ojos de la pantalla. Creo que eso lo dice todo”.

 

En 1945 George Stevens, director de películas como Raíces profundasUn lugar en el sol o Gigante, y considerado uno de los grandes cineastas estadounidenses de la historia, se encontraba en Europa, documentando los esfuerzos bélicos de los aliados a lo largo y ancho del continente para desballestar el Tercer Reich. A principios de abril de aquel año el realizador acompañaba a los soldados que liberaron lo que parecía ser una suerte de prisión en Dachau, a pocos kilómetros de Múnich. Stevens no sabía que aquel campo de concentración cambiaría para siempre su vida y la de los voluntarios que le acompañaban. “Nunca volvió a ser el mismo. Si vas al Archivo Nacional de Washington y buscas ese metraje, podras darte cuenta el horror que tuvieron que vivir para filmar todas esas imágenes que nos muestran, apareciendo montañas de cadáveres, prisioneros esqueléticos, etc,etc,etc… Los cámaras del equipo de Stevens dejaron de filmar: algunos se pusieron a ayudar, otros simplemente se rompieron. Él fue el único que siguió grabando hasta que casi no se tenía en pie”. Lo cuenta Mark Harris, desde Los Ángeles, en el libro Cinco regresaron, un impresionante relato que cuenta, a través de la historia de cinco legendarios directores, el impacto que la Segunda Guerra Mundial tuvo en Hollywood.


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